Las fuentes de la innovación

Las fuentes de la innovación

Drucker[1] propone siete fuentes de innovación que deberían ser monitorizadas por todos aquellos que estén interesados en innovar, y que consideramos que son útiles independientemente del tamaño de la empresa. De estas siete fuentes, las cuatro primeras están relacionadas con el sector en que desarrollamos nuestra actividad empresarial, y las tres restantes tienen que ver con el entorno social que nos rodea.

  1. Lo inesperado: un hecho inesperado, ya sea un fracaso o un éxito inesperado, puede ser síntoma de una oportunidad única. Tanto los éxitos como los fracasos constituyen oportunidades para la innovación. Como casos destacados podemos considerar:
    • el de IBM al iniciar el mercado de los equipos informáticos, aprovechando el éxito que tuvo al vender máquinas contables a las bibliotecas públicas, o el de sus primeras máquinas pensadas para ayudar con el cálculo científico que terminaron copando el mercado empresarial;
    • otro ejemplo es el del fracaso estrepitoso del Ford Edsel, vendiendo menos unidades de las que se esperaba, y que obligó a rediseñar el modelo de segmentación de mercado, dando como resultado la posterior comercialización del Mustang que devolvió a Ford a la cabeza del mercado norteamericano;
    • otro ejemplo es el de la aplicación de la novocaína en la odontología, después de no servir para sustituir la anestesia total en los quirófanos.
    • Estos ejemplos ilustran de alguna forma lo importante que es la actitud que tome el equipo directivo ante el éxito o el fracaso de diferentes iniciativas empresariales. 
  2. Lo incongruente: la discrepancia entre la realidad y lo que todo el mundo asume que es lo real, o entre lo que es y lo que debería ser, pueden crear también oportunidades innovadoras. Las incongruencias pueden ser de cualquier tipo:
    • pueden darse incongruencias en la lógica de un determinado proceso, como la que se detectó en el desarrollo de la práctica quirúrgica asociada a la operación de cataratas, y que llevó a los Laboratorios Alcon a sacar tajada comercializando un producto ampliamente conocido y que ayudaba a suprimir el único paso no evolucionado del proceso;
    • pueden existir incongruencias entre realidades económicas dentro de un mismo sector, como ocurrió con el sector del acero en los países desarrollados entre 1950 y 1970 y que llevó a las explotaciones intensivas;
    • o la incongruencia entre las suposiciones que uno hace y las realidades que maneja desde un punto de vista equivocado, y que llevó a la transformación del transporte marítimo después de estar al borde del colapso a mediados de siglo, o el del ferrocarril, que se pensó iba a desaparecer tras la popularización del avión.
  3. Las innovaciones basadas en la necesidad de un proceso: cuando existe un punto débil dentro de un determinado proceso, pero aún así las personas siguen trabajando en él en vez de hacer algo para solucionarlo, surge una oportunidad para aquella persona o empresa con la intención de solucionar ese punto del proceso.
    • Un ejemplo podría ser la aparición de los periódicos gratuitos que surgieron como respuesta a la aparición de Internet y la pérdida de lectores de los periódicos ya establecidos: por un lado la necesidad de llegar a una masa mayor de personas, que se solventó con el sistema de distribución, y la publicidad como medio único de ingresos para financiar la distribución gratuita de los mismos.
  4. Cambios en la estructura del mercado o del sector: las oportunidades para desarrollar un producto, servicio o negocio innovador surge con el propio dinamismo de un determinado mercado o sector, que puede hacer cambiar la estructura del sector donde competimos de forma radical de la noche a la mañana.
    • Un ejemplo podría ser la aparición de la tecnología de digitalización de imágenes que dio lugar a las cámaras de fotos digitales, que transformaron por completo el sector de la fotografía.
  5. Cambios demográficos: cambios en el tamaño de la población, en la edad, natalidad o distribución geográfica, en las tasas de empleo, el nivel educativo, el ratio de ingresos, etc. pueden dar lugar a nuevas oportunidades de innovación.
    • Un ejemplo elocuente podría ser el llevado a cabo por los japoneses ante el problema de conseguir mano de obra barata para la fabricación de los coches, que les llevó a desarrollar la robótica suponiéndoles una ventaja competitiva importante y durante un largo periodo.
  6. Cambios en la percepción de la realidad: otra fuente de oportunidades para la innovación tiene lugar cuando la percepción de la realidad a nivel general cambia, o cuando cambian las creencias y las actitudes ante determinados sucesos. No se trata de cambios en los hechos, sino en la forma de verlos, en el punto de vista.
    • Un ejemplo podría ser el del ordenador, que ha pasado de ser una herramienta exclusiva de trabajo a ser considerado un objeto necesario en el ámbito doméstico para los deberes de los niños, para llevar la economía doméstica o para descargar las fotos de la cámara.
  7. Nuevo conocimiento y tecnología: los avances en el conocimiento, tanto en el ámbito científico como en el que no lo es, y en la tecnología pueden dar lugar a nuevos productos o nuevos mercados. Hasta hace algunos años, el periodo desde que surgía un nuevo conocimiento hasta que se materializaba en un producto podían pasar varias décadas.
    • Un ejemplo podrían ser las innovaciones basadas en la nanotecnología.

Sin embargo hoy en día, en determinados sectores, los periodos de maduración se han aquilatado, por lo que es necesario estar al tanto de las últimas novedades en el mercado y estar abierto a nuevos campos de conocimiento para poder originar innovaciones exitosas en este terreno.

Drucker considera que estas fuentes siguen una serie de fases encadenadas que van desde un periodo de gestación de los diferentes conocimientos, cuya convergencia dispara una fase donde se desata la faceta especulativa que da lugar a multitud de iniciativas fruto de la excitación del momento, que terminarán definiéndose o desapareciendo en una fase posterior de calma. Según él, es esencial realizar posteriormente un cuidadoso análisis de las necesidades y capacidades del potencial cliente antes de poner en marcha la innovación.

Además Drucker invita a reflexionar sobre cuáles son las fuentes de innovación menos prometedoras y determina que son las científicas y las tecnológicas, ya que conseguir llevar a cabo novedades en estos campos llevan más tiempo, al igual que el conseguir sacar algún beneficio de ellas y además son las más costosas de poner en marcha. Es por ello que recomienda a las empresas aprovecharse más de los cambios inesperados de la sociedad o del mercado como las más rápidas, fáciles, o con más probabilidades de éxito.


[1] Drucker, Peter F. Innovative and Entrepreneurship, Practice and Principles. Harper & Row, Publishers, Inc. 1985

[Artículo aparecido en la revista MK Marketing + Ventas]

El proceso de innovación

El proceso de innovación

La innovación necesita ser llevada a cabo de una manera sistemática. Ello requiere un método que estructure y ordene todas las acciones necesarias. Es por ello que debería seguir unas principios o pautas que nos permitan de alguna manera ordenar los pasos a dar para llevar a cabo nuestra actividad innovadora.

Uno muy útil para usar y seguir es la siguiente basada en los principios de Drucker[1] que se fundamente en cinco sencillo pasos:

El Proceso de Innovación según Drucker

El Proceso de Innovación según Drucker

  1. Generar ideas: Estar atento a todo lo que nos rodea y buscar nuevas oportunidades. En muchos casos, la necesidad de reducir costes o de aumentar las ventas son fuentes de innovación. El saber detectar qué es lo que necesitan nuestros clientes o empleados son otras fuentes para generar ideas.
  2. Evaluar: Analizar, filtrar, evaluar y priorizar cuales de estas oportunidades de mejora es la que puede resultar de interés para nuestros clientes o cuál puede dar lugar a una cambio significativo en nuestra organización. En esta fase se tiene que chequear la compatibilidad con los objetivos de la empresa. No tiene sentido priorizar ideas que después no se puedan poner en marcha por falta de personal o recursos de la organización.
  3. Testar: Una vez decidido por cuál empezar, para tener mejores resultados, las innovaciones deberían ayudar a resolver problemas sencillos: estar centrados en solucionar una necesidad clara o un aspecto concreto. Aquí lo que debemos hacer es intentar validar o redefinir la idea inicialmente y seleccionar la mejor opción para su puesta en marcha.
  4. Implantar: A la hora de ponerla en marcha, hay que empezar poco a poco para después tener grandes resultados. Las innovaciones exitosas empiezan a escala: empezar con un campo de actuación limitado; plantear un cambio organizacional inicialmente sólo en un departamento; lanzar un nuevo producto que requiere poco dinero ponerlo en marcha o pocos recursos para empezar a comercializarlo, etc. De esta forma, por ejemplo, según vaya creciendo el mercado la empresa puede irlo moldeando y así poder seguir a la cabeza frente a los competidores que empiecen a surgir. Una forma para conseguirlo es diseñando y siguiendo un calendario de aplicación con puntos de control en el camino.
  5. Consolidar: Por último, aunque empecemos a escala, tenemos que pensar a lo grande. La vocación de la innovación tiene que ser la de conseguir un liderazgo competitivo o la excelencia empresarial. Si la innovación no se proyecta desde el principio a conseguir los mejores resultados en el ámbito de actividad en la que lo pongamos en marcha (aunque sea por ejemplo de la liderar un pequeño nicho de mercado), va a ser difícil conseguir que tenga éxito. Este aspecto implica comprometerse con un objetivo claro, y trabajar duro y de forma persistente para alcanzarlo. En una Pyme, por ejemplo, el objetivo podría ser el de permanencia en el mercado.

Hay varias webs que se dedican a recopilar ideas para que las empresas hagan uso de ellas y las pongan en marcha, ayudando a agilizar el proceso de innovación.

Algunas interesantes son: www.ideas4all.com, www.ideawicket.com, www.innocentive.com, www.globalideabank.com, www.cambrianhouse.com

También a través de los think tanks, instituciones de investigación u otro tipo organizaciones que ofrecen consejos sobre diferentes aspectos, podemos obtener ideas que pueden dar lugar a una innovación posterior. De hecho, en algunos medios se les asemeja a “fábrica de ideas”.

En España están empezando a proliferar este tipo de instituciones, y es interesante conocerlas, así como sus estudios o publicaciones para estar al tanto de tendencias, políticas, económicas o sociales. La Institución Futuro (www.ifuturo.org) es una de obligada referencia. 


[1] Drucker, Peter F. Innovative and Entrepreneurship, Practice and Principles. Harper & Row, Publishers, Inc. 1985

[Del libro Claves para innovar en marketing y ventas]

Entrevista sobre Marketing e Innovación

[Entrevista realizada para Top Ten Business Expert]

Logo Top Ten Business ExpertsAcaba de publicar un libro que se titula precisamente Claves para Innovar en Marketing y Ventas. Entonces, qué es Innovación hoy día, cómo la aplicamos al marketing y las ventas y qué respuestas nos da a las problemáticas de un entorno, digamos hostil, en el cual nos encontramos en los mercados actuales.
Si innovar es estar preparado ante el cambio, si el éxito es para aquellos que han entendido la importancia de la innovación para sobrevivir y crecer en los mercado cambiantes de hoy… ¿Cómo pueden las empresas “coger” al tren de la innovación?

Como mencionamos en la introducción del libro, la innovación es el reto profesional más importante que tenemos, debido a cada vez mayor facilidad de copia de nuestros valores diferenciales como empresa.

En el entorno empresarial actual de cambio permanente, de competencia globalizada, de evolución necesaria, de diferenciarse como factor necesario para la supervivencia, como decía Einstein, los problemas no se pueden solucionar en el mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando los creamos. Necesitamos el cambio radical que introduce la innovación (“la electricidad no la inventó un fabricantes de velas de cera”).

Entendemos que la innovación, hoy en día, es más que lanzar nuevos productos o de utilizar los últimos avances tecnológicos. Es reinventar modelos de negocio, reinventar procesos o metodologías de trabajo. Es construir nuevos mercados que donde antes no los había, o de explotar más los mercados actuales. Es acerca de seleccionar y ejecutar las mejores ideas y ponerlas en el mercado en un tiempo record. Es pasar de una cultura de eficiencia a una cultura de creatividad.

Hablando de Mk e Innovación podemos citar al gran gurú Peter Drucker que, ya hace años nos decía: “debido a que el propósito de una empresa es crear clientes, toda organización tiene dos y solamente dos funciones básicas: el Marketing e Innovación”. ¿Está de acuerdo con esta afirmación? Quiere hacernos algún comentario al respecto…

Por supuesto, y de hecho está citada en el libro, en el bloque que dedicamos a tratar de explicar qué entendemos por innovación, ya que últimamente se habla mucho de innovación, pero parece que es un concepto que está siendo muy manido por empresas, instituciones y políticos, por lo que antes de empezar en el libro a ver sus aplicaciones en el ámbito del marketing y las ventas, pensamos que era conveniente clarificar el concepto.

De hecho, para ser más exactos, Drucker lo que afirma es que como el propósito de toda empresa es tener clientes, sólo hay dos funciones que son realmente imprescindibles: marketing e innovación, ya que son las que generan ingresos y que todas las demás funciones son de coste.

También nos decía Drucker en su libro “En Clase con Drucker” que: “hacer marketing no es lo mismo que vender, no son actividades sinónimas ni complementarias. En algunos casos se pueden considerar incluso antagónicas. No hay duda de que si el marketing se hiciera a la perfección, vender, en el sentido estricto de la palabra sería innecesario”. El asunto no es lo qué se quiere vender o hacer, sino qué es lo que el cliente quiere comprar o hacer.
Todo lo citado en la anterior pregunta y en esta misma parece contrariar la “tendencia actual” en la cual para salir de la crisis en la cual las empresas están sumidas, hay que primar las ventas, las finanzas, la producción y no parece que Marketing e innovación salgan como respuesta a este problema en primer lugar…

Este problema viene dado por dos motivos:

  • El primero, a que en muchas organizaciones y empresas se asocia el marketing sólo a la parte relacionada con la comunicación, que es la parte más visible, pero no la única actividad del marketing. Este problema se debe a que la parte de comunicación suele ser la más llamativa y visible y que incluso algunos profesionales del marketing consideran que es la justificación de su pertenencia a la compañía. Al final este aspecto denuesta un poco la actividad de marketing, tanto por las empresas como por los profesionales. Así, cuando nos encontramos con problemas presupuestarios, marketing se considera coste en vez de inversión, necesaria para salir de la crisis.
  • El segundo aspecto viene motivado porque en muchas empresas se sigue pensando en términos de producto en vez de en términos de cliente. En vez de ser marketing el área que esté vinculada con el cliente, marketing tiene que ser la que facilite que se vendan los productos que producimos. No hay una verdadera orientación al cliente en las organizaciones y eso impide a que marketing sea el centro de la organización y se primen otros departamentos.

Leí hace poco algo escrito por Pedro Martínez, Gerente de Tatum que resaltaba la importancia del proceso de innovación en los canales de Marketing, marketing a través de Internet y los dispositivos móviles. Se manejan hoy medios cuales Web 2.0, You Tube, Comunidades Virtuales, Second Life, etc…”
Es evidente que la Innovación es tecnología y algo más…

Precisamente Pedro Martínez es otro de los coautores del Libro.

La tecnología nos rodea y está inmersa tanto en la sociedad como en las empresas, por lo que es necesario estar al tanto de las últimas novedades para poder conocerlas, y valorar en qué medida nos pueden afectar en nuestra relación con nuestros clientes. Conocer los nuevos dispositivos, las nuevas herramientas, las iniciativas que hay en Internet y donde nuestros clientes participan y se relacionan es vital para la actividad de marketing. Los avances de la tecnología son tan acelerados, los cambios en los paradigmas se están produciendo a tal velocidad, que apenas tenemos tiempo de asimilarlos.

Sí es verdad que se está produciendo mucha innovación tecnológica, pero la innovación va más allá de la tecnología.

La Innovación es la introducción, cambio o mejora, ya sea propio o adaptado, de un producto, proceso, método u organización interna, que propicie un incremento en nuestros resultados como organización, según la definición que damos en el libro.

Ha ido surgiendo en los últimos años una profesión que se consolida en nuestro País: el Coolhunting. Este profesional es un verdadero cazatendencias y sin duda su fin último es la innovación. Incluso están naciendo en España agencias especializadas que entienden que las tendencias son algo más que modas pasajeras. Estas agencias necesitan nutrirse de las investigaciones de mercado como las tradicionales. ¿Nos explica la figura del coolhunting y cómo cree que puede este profesional ayudar a las empresas a salir de la crisis?

En la sección que tenemos en la revista de MK Marketing + Ventas, explicamos el año pasado el concepto del coolhunting. Voy a sintentizar el tema a continuación.

El Coolhunting nace de forma espontánea a principios de los 90 como nueva disciplina del marketing en EEUU. Se trata por tanto de un término relativamente reciente en el mundo del marketing y engloba una actividad que consiste en la investigación y el análisis de tendencias.

La investigación ha estado presente en el marketing como una herramienta de vital importancia desde hace ya varias décadas. A lo largo de este periodo de tiempo ha ido evolucionando, adaptándose a las nuevas características derivadas de mercados cada vez más competitivos y complejos, así como de consumidores cada vez más exigentes y preparados. La tendencia general en la investigación avanza hacia lograr entender cada vez mejor la complejidad de las relaciones entre las personas y las marcas.

Esta evolución en la investigación ha utilizado diferentes formatos, empezando por aquellas encuestas sobre uso de marcas realizadas puerta a puerta, pasando por las primeras sesiones de grupo (focus groups) que trataban de llegar a los sentimientos de los consumidores de forma más directa, hasta sistemas actuales de investigación utilizando comunidades virtuales de usuarios. Tratando de dar un salto al futuro más próximo y con objeto de anticiparnos, podemos hablar de la aparición de un conjunto de herramientas que pueden denominarse observación de tendencias, “cazar-tendencias” o coolhunting.

Este nuevo conjunto de técnicas o herramientas tienen como objetivo captar, prácticamente en el mismo momento en que surgen, las nuevas tendencias que mueven al consumo, la cultura, el ocio o el mundo de la moda. Se trata en definitiva de detectar estos valores sociales relevantes y al mismo tiempo cambiantes para luego adaptarlos y traducirlos en tendencias de consumo.

El principio básico es no intervenir en el objeto de estudio sino adaptarse a éste de la manera menos invasiva posible. Se trata de aplicar una mirada neutral que detecte el devenir de los cambios sin intervenir en ellos. Si bien su aplicación tiene un claro fin comercial, el propósito fundamental es entender motivaciones, costumbres, tendencias y modas que están por encima y por lo tanto son causa de las preferencias en cuanto al uso y disfrute de productos y servicios.

Normalmente esta actividad la realizan equipos multidisciplinares apoyados por colaboradores. Estos equipos realizan labores de observación y recopilación de información. El trabajo de los coolhunters (cazadores de tendencias) se puede desarrollar tanto en las calles paseando por la vía pública, como navegando a través de Internet.
La observación de tendencias (a diferencia de otras herramientas de investigación y conocimiento) requiere un proceso continuo que no puede parar ya que los cambios a nivel cultural y social se producen de manera progresiva y nunca se detienen.

Por otro lado, la observación de tendencias es una herramienta muy amplia, por lo que en la práctica debe focalizarse. Lo más habitual es que se centre en un target formado por jóvenes de entre 18 a 30 años. El motivo es que los individuos que conforman este colectivo suelen ser los principales receptores y comunicadores de los valores, modas y tendencias en todas las sociedades. Dentro de este colectivo existe un público que marca tendencias, que les gusta ir diferente a los demás. Son los innovadores y suponen aproximadamente un 3% de la población.

Esta actividad puede realizarse en un ámbito local, buscando las tendencias específicas que definen la cultura y sociedad de un país en un momento determinado o a un nivel más global, detectando tendencias que pueden observarse en todo el mundo o al menos en el mundo occidental. Esta tarea, siempre en función de las necesidades, puede llevar a viajar a otros países para analizar marcas, conceptos, estilos de vida y modelos de marketing y distribución que permitan anticiparse e imaginar las tendencias del futuro.